Si algún día se escribe un manual destinado a hackers, la historia de Higinio O. Ochoa merece aparecer dentro de los “errores a evitar”.
Ochoa emprendió la senda que Anonymous tan bien defiende, aunque cometió algunos errores. El joven hacker ingresó a los registros de la Policía de Estados Unidos, publicó información de los miembros de la misma y borró registros importantes.
Luego de lograr su cometido, mediante la cuenta de Twitter @AnonW0rmer se burló de las autoridades policiales norteamericanas, y para hacerlo más gracioso publicó una fotografía en donde se ve el escote de su novia y un mensaje a los damnificados.
Hasta ahí el plan era perfecto, a no ser que la foto fue tomada con un iPhone, y en los metadatos de la misma se encontraban las coordenadas GPS del lugar en donde la tomó, por lo cual la Policía comenzó a investigar y dieron con su identidad.
Una vez que supieron que se trataba de Ochoa investigaron y constataron que los pechos de la foto coincidían con los de la australiana que indicaba como su novia en Facebook, prueba que hizo debiera pagar 50 mil dólares de fianza para salir en libertad.


















